¿Seguro que sabes lavarte las manos?

Desde que nacemos comenzamos a descubrir el mundo. Regularmente lo hacemos con las manos. Nos da por agarrar todo cuanto tengamos a nuestro alcance.

En muchos casos, esa costumbre nos acompaña durante largo tiempo. Es muy frecuente encontrarse con personas que pretenden tocar todo lo que ven. Es como si ver implicara palpar.

Esa costumbre puede ocasionarnos diversos problemas. Para solo citar uno, cabe destacar que es una significativa vía para enfermarnos.

correcto lavado de manos
Un correcto lavado de manos puede ser la diferencia entre salud y enfermedad.

Pero independientemente de que tengamos o no la costumbre de tocar en exceso, es pertinente recordar que saludamos (lo que muchas veces implica toque), abrimos puertas (que otros tocan), tocamos objetos (que otros usan), entre otras diversas vías de contacto.

Ante esa realidad es sumamente útil una medida tan sencilla como beneficiosa para la salud: lavarse las manos frecuentemente. No se trata de que se vuelva manía (ojalá todas fueran como esa), sino de que la higiene nos ayude a estar bien.

Pero, ¿seguro que lo sabes hacer correctamente?

Desde quienes creen que con simplemente usar agua hasta quienes comenten ligeros (pero muy significativos) errores son una especie de “pan nuestro de cada día”.

Restriégate bien las manos.
Restriégate las manos durante al menos 20 segundos.

La clave está en seguir siempre estos cinco pasos:

  1. Mójate las manos con agua corriente limpia (tibia o fría), cierra el grifo y enjabónate las manos.
  2. Frótate las manos con el jabón hasta que haga espuma. Frótte la espuma por el dorso de las manos, entre los dedos y debajo de las uñas.
  3. Restriégate las manos durante al menos 20 segundos. Si te consideras con limitaciones para medir el tiempo, te regalamos una clave: tararear dos veces la canción «Feliz cumpleaños», de principio a fin, equivale a ese tiempo.
  4. Enjuágate bien las manos con agua corriente limpia.
  5. Sécatelas con una toalla limpia (preferiblemente desechable, que puedas usar para cubrirte la mano al cerrar el grifo) o al aire.

Y es así como, con una simple conducta a integrar en nuestra cotidianidad, lograrás bienestar y felicidad.

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